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5 trucos para escribir un blog (o lo que sea) y no perder el ánimo

trucos para escribir un blog

Escribir no es una tarea fácil, ni siquiera para aquellos a los que nos resulta agradable o pretendemos sea de algún modo nuestra profesión. Ya sea por medio de un blog, a través de novelas o en el formato en que venga, las circunstancias nos llevan muchas veces al desánimo a la hora de escribir. Unas veces falta la inspiración, otras el tiempo no es suficiente, otras no sabemos cómo atacar al papel, otras escribimos y al releer nos parece que hemos creado una auténtica mierda… los motivos son varios y diversos. Todos apestan. Y, cuando uno lleva un blog, además corre la suerte de acabar dejándolo de lado.

Sin ir más lejos, con la creación de la novela en la que ando inmerso y que muy pronto verá la luz, las entradas de este mismo blog se han espaciado pero, por suerte, han aparecido -gracias a Dios- algunos amigos colaboradores que me ayudan a llevarla a flote aportando sus propias y fantásticas experiencias.

El caso es que os voy a compartir por aquí una serie de técnicas que me ayudan a seguir adelante en esos momentos de bajón, a no abandonar en ninguno de los frentes y a no perder las ganas de seguir escribiendo.

1. Planifica tu producción a corto y largo plazo

La falta de organización es uno de los acérrimos enemigos del escritor (o pro-escritor). He leído por ahí que hay gente que planifica poniéndose al día una meta, un número de palabras, de páginas… A mí esto me funciona a medias. ¿Por qué? Pues porque por la naturaleza de mi rutina no queda claro que un día pueda hacer algo y al día siguiente también. Por eso, lo que mejor me funciona es y ha sido siempre ponerme una meta semanal. En cuanto a posts del blog, debo escribir al menos uno a la semana (últimamente he bajado el ritmo en beneficio de terminar la novela, pero siempre lo he llevado a rajatabla). En cuanto a la novela, la meta es 10 páginas semanales, y todo esto me va de lujo. Ponerme una meta diaria me estresa, porque muchos días no tengo tiempo para absolutamente nada y si luego no cumplo me rechinan los dientes. A otros puede valerle así, o una meta quincenal, o mensual… Organiza tu tiempo en manera de lo posible, pero posible PARA TÍ. La falta de flexibilidad mata, pero ser demasiado laxo también. Conócete a tí mismo y cómo trabajas, cómo es tu día a día y plantéate metas posibles y adaptadas a tu persona.

2.Escribe cómo y sobre lo que te de la gana

Esto es básico. Yo empecé escribiendo en este blog contenido de todo tipo, entre otros, listas como ésta, artículos sobre temas más extensos, sobre aspectos culturales… y siempre de temas que me atrajeran, claro. Pero lo que más me gusta son los diarios, eso que a todo el mundo le aburre leer (comprensible, en cierto modo) y que a mí me gusta por el hecho de contar una historia. ¿Y qué pasa si me leen tres personas? Pues lo mismo da. Bueno, yo no intento hacer una forma de vida de esto (me refiero a ser un bloguero de viajes al que paguen por producir, que en este país esos son cuatro gatos), o al menos ya no. En su día gané algo de dinero con el blog, nunca como para vivir de ello, y aún saco algo, pero ya no intento complacer a nadie más que a mí. Si de ahí sale algo de pasta, bienvenida sea.  Y a menos que tú aspires a que te paguen o a ser famoso en un mundillo ya bastante saturado, te aconsejo que escribas como quieras y de lo que quieras y te olvides de lo demás. Si haces bien los deberes, eres bueno, diferente u original, las cosas irán llegando. O así debería ser, pero lo importante es que no se te agotará la batería.

3. Alterna contenido

Hay días que nos apetece más escribir sobre una cosa que sobre otra. Ahora mismo, de hecho, me he puesto a escribir éste artículo porque llevo dando mucha caña a otros textos y necesitaba vomitar palabras en una entrada donde no tuviera que estrujarme mucho las neuronas. A eso me refiero con alternar contenido: No te empeñes en una cosa en particular si ese día no te apetece, pero si lo que quieres es cumplir tus objetivos, no te limites a dejarlo: sólo escribe sobre otra cosa. Quizá hoy quieras escribir una anécdota y mañana te apetezca más un artículo sobre yo que sé, el teflón. Pues hala, adelante. Total, si llevas un calendario de publicación y escribes con antelación podrás tener variedad e ir ajustando cada entrada a tus planes.

4. Coge inspiración

Otros días no sabes ni cómo empezar. Esos días es bueno coger y meterse a internet. Busca blogs sobre temas parecidos, o vídeos sobre temas relativos, busca información sobre destinos a los que quieras ir, o directamente mírate un capítulo de Narcos y ya está. En realidad, de cualquier cosa puedes sacar inspiración. A veces leo un artículo con el que me encuentro, me gusta la aproximación que da a un tema determinado y decido que intentaré hacer algo parecido. Otras veces esa idea te lleva a otra… Si lo de internet no te apetece, puedes hasta salir a la calle a dar una vuelta y te tomas un café. Últimamente me ha dado por apuntar en una hoja de word las cosas que se me ocurren espontáneamente, o si algo catapulta un pensamiento o una idea para una entrada o para la novela y no tengo el ordenador a mano, pues lo hago mismamente en un bloc de notas del móvil. De casi todas partes se pueden sacar ideas, sólo hay que aguzar la mente y tomar el mundo como un referente.

5. Escribe, y punto

Nos ha pasado a todos eso de quedarnos mirando el espacio en blanco donde tenemos que escribir, o esa última línea asquerosa donde lo dejamos la última vez y no saber cómo continuar. Y eso da asco. Te quita las ganas de ponerte, la hoja te da miedo. En estos casos, mi experiencia personal es ponerse a escribir sin la idea de que el texto sea el definitivo. Sólo escribir. Es como estimular la cabeza, es como decir: “ponte a trabajar, coño. Haz lo que sea, pero haz“. Los engranajes se empiezan a mover, las telarañas se deshacen y, ¡voilà! Más pronto de lo que piensas habrás recuperado el hilo o comenzado el artículo.

6. Disfruta de lo que haces

Esto va un poco a colación con el punto dos,  y al final es el punto más importante. Si escribes por obligación sin que te guste de verdad, o lo haces porque crees que de ahí puedes sacar un chollo, o de alguna manera lo estás forzando… déjalo. Nada en la vida funciona forzado. Es un poco como decía Bukowsky, si no sale de ti, ponte a hacer otra cosa. Si no, lo vas a tener complicado, por eso no te fuerces a hacer cosas que no te gustan de forma repetitiva. Es decir, a todos nos toca ponernos estrictos con el trabajo para llegar a alguna parte, pero eso no implica que nos disguste lo que hacemos. A veces simplemente es difícil concentrarse, pero eso no es lo mismo que forzar algo que no está en nuestro interior. Y, si lo está, no dejes de hacerlo en absoluto, aunque pienses que lo que haces es estúpido porque, como tú, eso lo hemos pensado todos antes y al final seguimos. De una manera u otra, claro.

Graduado en Turismo, mis mayores pasiones son viajar por el mundo y practicar artes marciales. Buscador de aventuras y experiencias, otras de mis aficiones son el diseño gráfico, bucear, el snowboard, los cómics y la escalada.

1 Comment on "5 trucos para escribir un blog (o lo que sea) y no perder el ánimo"

  1. Me encanta! Muy buen post!jejeje hago y también me pasan muchas de las cosas que comentas! Eres un crack. Se te echa de menos Manu!

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