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La Catedral de Praga está esponsorizada, y eso explica la personalidad seca de los checos

Imagina que queréis reformar la Iglesia de tu pueblo pero que no hay dinero, por lo que Google o Facebook se ofrecen a asumir los costes a cambio de que las vidrieras sean publicidad de la compañía. ¿Raro verdad? Pues eso mismo pasa con la Catedral de Praga. La explicación de esta curiosidad arquitectónica y artística es, además, la explicación histórica de un estereotipo de sus habitantes: su personalidad dura y desconfiada.

No es casualidad que Kafka naciese en el mismo país que tiene una palabra para el concepto de “sentir agonía al ser consciente de tu propia miseria” –litost-, y donde tienen fama de ser secos, desconfiados, tristes y bordes. Y no es de extrañar: la República Checa ha sido invadida a lo largo de la historia por todos sus vecinos, inclusive con los que estaban aliados. Es normal que crean que tramas algo. Además, los checos han sido el centro de muchas de las guerras de religión europeas entre católicos y protestantes, siendo ellos quienes provocasen la Guerra de los Treinta Años, conflicto de motivos religiosos en los que participaron absolutamente todos los países europeos del momento -incluso los suizos-. Quizás, por eso son el segundo país más ateo del mundo después de Estonia.

Con este telón de fondo intenta tú construir una catedral

La catedral de San Vito se comenzó a construir a principios del Siglo XIV y se finalizó a principios del Siglo XX. Es decir, seis siglos (sabiendo esto igual dejamos de meter prisa a los barceloneses con su Sagrada Familia). Como Praga está exactamente en el centro de Europa ha sido testigo de casi todas las guerras del viejo continente, siendo ocupada en numerosas ocasiones. También han tratado de ser convertidos a una fe diferente varias veces y, además, también hay unas cuentas bancarrotas en su haber histórico. Construir algo como una catedral viene a ser algo complicado cuando hay tanta inestabilidad. Y, pese a todo, el resultado es espectacular.

¿Y cómo la terminaron? Tengamos en cuenta que la presencia de la Iglesia ahí es mínima. Nadie cree, nadie va a misa y no hay casi donaciones. Los lugares de culto son ahora salas de conciertos o bibliotecas, y el Palacio del Episcopado se usa para grandes eventos porque al obispo local le sobra espacio con una pequeña habitación en un extremo del edificio. Por tanto era necesaria inversión ajena al mundo religioso. El momento adecuado fue a principios del siglo XX, cuando la región comenzó a ser respetada y boyante –cosas de vender cerveza en cantidades industriales a nivel mundial-. Se reunieron las empresas más importantes del país, bancos, algún particular adinerado, algún representante estatal y unos pocos donantes. Y juntos pudieron terminar parte la parte superior, la fachada y las vidrieras, todo respetando en apariencia el estilo original. Y sí, tan sólo en apariencia.

Catálogo de la mutua de seguros de Praga

Las vidrieras son patrocinios. Es decir que cada empresa que las pagó firma y deja su impronta en las representaciones de los cristales. No es raro leer “Banco de Praga” en una o bien darse cuenta de que no hay motivos religiosos sino un catálogo de cobertura médica en imágenes, firmando esas composiciones la “Mutua de Praga”. No hay decoración en las capillas aledañas e incluso gran parte de la propia fachada. De hecho, en las peanas que rodean la entrada, donde suelen estar los apóstoles, no hay nada. Y, como curiosidad, la tradición de que los arquitectos tienen que estar representados –ya que en su día no escribían su nombre porque nadie sabía leer-, se cumple, aunque salen de traje… puede resultar demasiado moderno, pero es como vestían los arquitectos que dieron por finalizado este proyecto centenario.

El carácter praguense

Así que, irónicamente, la Catedral de Praga no solo se cimenta con piedra sino también con ateísmo, desconfianza y falta de esperanza, algo con lo que no se suele relacionar un templo religioso. Pero es que así son sus habitantes: se ponen de acuerdo y se unen en momentos puntuales, pero en un principio prefieren estar a su aire o a su cerveza. Quizás ahora entendamos esa fama que tienen los praguenses de secos y desconfiados. ¿Y por qué tendrían que fiarse? En el Siglo XX fueron ocupados por los nazis y sus liberadores, la URSS, los ocuparon poco más tarde por cincuenta años más. De hecho en la Primera Guerra Mundial ni se fiaban del bando con el que luchaban y a mitad del conflicto decidieron cambiar de bando… buscando la ayuda de Estados Unidos por si sus vecinos europeos se la jugaban. Les han metido en líos demasiadas veces como para querer centrarse en dejar una catedral al uso.  

Periodista, con lo bueno y con lo malo. Amante de la historia, la actualidad, la tecnología, los videojuegos, los viajes y la música.

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