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Radiografía de Atenas: arqueología legendaria en un país en crisis

Atenas es el legendario Acrópolis, y el baño de este mítico lugar señalado con grafitis en las milenarias piedras que lo componen. Grecia es así: apabullante e impresionaste, inundada de historia y de leyendas, pero la crisis y las dificultades del país también se ven en el paisaje. Una semana en la capital helena y uno puede hacer una radiografía certera de cómo es la vida por aquellos lares.

Atenas es mucho más que el Acrópolis, evidentemente, pero es lo que más llama la atención. No sólo por su fama y posición, coronando la capital, sino por lo inmensa que es esta antigua ciudad de más de 2.400 años. Si ahora impresiona, entonces debía dejar sin aliento. El Partenón, dedicado a la diosa Atenea, es una construcción digna de ser admirada. Pero también los templos y santuarios aledaños a Artemisa y Dioniso, el templo de Zeus y los impresionantes teatros en la ladera del monte. Si nada de esto formó parte de las desaparecidas Antiguas Siete Maravillas del mundo antiguo, es difícil imaginar la grandeza de las demás. A excepción de la Gran Pirámide de Giza, en Egipto, no podemos más que imaginar lo colosal de esas construcciones. Pero una vez visitada la capital de Grecia podemos hacernos a la idea más fácilmente de cómo eran.

Las vistas

Si lo tuyo no son los restos arqueológicos es posible que Atenas no vaya a ser tu lugar favorito. Tienes el barrio de Plaka y la Plaza de Monastiraki, donde hay mercados, anticuarios, locales para tomar algo y muchas tiendas de recuerdos. Pero claro, todo eso está pegado a la Biblioteca de Adriano y al ágora Romana, ruinas milenarias que aún se mantienen en pie y siguen siendo impresionantes. En la capital griega hay historia por todos lados, si visitas la Universidad, el edificio más cercano es la Academia Moderna, en cuya puerta hay una estatua de Platón; si visitas la plaza Síntagma (famosa en estos días porque el presidente heleno sale ahí a celebrar victorias electorales) cerca tienes lo que queda del liceo y el gimnasio, y al lado el Museo de la Guerra (con poco de historia clásica y muchos botines de Guerra contra los nazi y hace un par de siglos contra los otomanos). Incluso los souvenirs son recuerdos de filósofos, arte religioso ortodoxo, réplicas de estatuas clásicas y camisetas con constantes referencias a 300, la popular película de Zack Snyder que ha hecho, además, un gran favor al márketing local.

Como es una ciudad grande, con cinco millones de habitantes (la mitad de Grecia), y vieja, es difícil que entre calle y calle nos encontremos parques y espacios verdes a los que los que vivimos en ciudades más modernas estamos acostumbrados. Es más, puedes encontrar viejas capillas milenarias encajadas bajo las columnas de la entrada de un hotel o cerca de un centro comercial. Pero los montes que coronan Atenas son bosques que airean lo saturado del lugar, y desde lo más alto las vistas son espectaculares. Desde la Colina Filipapo -con un nombre popular mucho más bonito: “Colina de Musas”-, o el Monte Licabeto podremos disfrutar de lo que es y lo que fue este lugar. Si a día de hoy, a varios kilómetros, siguen encontrando restos arqueológicos no podemos más que pensar que tiempo atrás Atenas fue el lugar más impresionante de la Tierra. Desde el Pireo, el puerto, hasta el templo de Zeus Olímpico todo fue magníficamente abrumador.

No hay un metro cuadrado de pared sin grafitis. Pero siempre se puede encontrar cosas curiosas.

Lo menos bueno

Viajar es salir de la zona de confort. Fastidia, pero es necesario y luego se agradece con el tiempo. Si vas a un sitio más moderno, o con más garantías y posibilidades que tu país, harías bien en traerte algunos buenos ejemplos para casa, para hacer de tu comunidad un lugar un poco mejor. Si por el contrario visitas un sitio más, digamos, complicado, podemos mentalizarnos de que esta terapia nos va a hacer apreciar más lo que tenemos y así quejarnos menos. Y Grecia sirve para las dos cosas. Se envidia la historia, el pasado, el orgullo y su fuerza y sobre todo la simpatía y el calor de sus habitantes. Por poco dinero te ponen mucha comida y te preguntaran muchas veces si te ha gustado y estás satisfecho (¡Esas deliciosas musakas y salsas griegas son muy recomendables!). Pero no os voy a engañar: también hay cosas que cuesta digerir.

En el Pireo, donde paran todos los cruceros que recorren las Islas Griegas, hay barcos encallados. El contraste de Grecia.

En Atenas el tráfico es un caos absoluto. Nadie respeta las normas ni los semáforos, y no es raro ver a un motorista sin casco hablando por el móvil. Los pasos de cebra, que un día estuvieron ahí, han desaparecido y no parecen querer repintarlos, y  las calles están llenas de socavones. No te extrañes tampoco si ves un ciclomotor adelantando por la acera. Por otra parte las calles están llenas de grafitis como nunca he visto en otro lugar. No hay ni una sola pared limpia y tampoco se recoge la basura del suelo, algo que no esperas de un país Europeo. El metro es moderno y ligero, da sensación de seguridad, pero no es raro ver a alguien con aspecto de “yonki acabado”. Hay mucha mendicidad y, por su parte, todos los comerciantes te asegurarán que te hacen un descuento del 50% aunque luego si echas cuentas no es así. A veces intentan venderte una cosa que, en griego, pone que es otra, por lo que es recomendable venir con alguien que sepa el idioma. Si le dices al camarero que hay una cucaracha recorriendo la estufa de al lado de tu mesa, la cogerá con la mano y te dirá “vaya lo siento. Están por toda la ciudad”. Sonriendo, eso sí. Y, como he dicho al iniciar este texto, en un sitio tan mágico y milenario como el Acrópolis (en obras paralizadas desde hace décadas) no han encontrado una mejor manera de señalizar el baño que con un grafiti en una piedra tallada por algún griego milenios atrás. En definitiva: se nota la crisis económica y la crisis de refugiados. ¿Hace eso que Atenas no merezca la pena? En absoluto. Es un sitio que hay que conocer, pero viene bien saber a lo que vas.

Periodista, con lo bueno y con lo malo. Amante de la historia, la actualidad, la tecnología, los videojuegos, los viajes y la música.

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