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El templo de Pura Ulun Danu y las fiestas del Galungan

Ulun Danu

Nunca deja de sorprenderme la diferencia entre la imagen que creamos sobre cómo será un lugar y el lugar en sí cuando finalmente lo conocemos, lo mágica que resulta la idea que nos transmite una fotografía a través de sus colores, los sueños y aventuras que evocan.

De Tanah Lot a Ulun Danu

Estoy más que acostumbrado a que, en muchos casos, las imágenes no lleguen a coincidir con la realidad. Al fin y al cabo, tanto la imagen como el vídeo suelen usarse como herramientas de promoción, y como tales deben ser sugerentes y atractivas. A veces, más de lo que realmente es el referente que retratan. Esta es una de las razones principales por las que ya no idealizo lugares que, a priori, llevaba tiempo deseando conocer: aunque no me suele pasar a menudo, alguna vez me he llevado decepciones y prefiero ir prevenido.

Temía que Bali pudiera ofrecerme experiencias similares. Bali es un destino que atrae cientos de miles de turistas anualmente y, por tanto, caldo de cultivo excelente para estas situaciones que comento. Sin embargo, cuál es mi sorpresa tras averiguar, día tras día, que no solo no han habido decepciones mediante, sino que cada lugar visitado en mi viaje supera al anterior.

Galungan y Kulingan

La furgoneta continuaba el camino que había comenzado en Tanah Lot a través de carreteras estrechas y sinuosas, flanqueadas por un manto del verde más brillante bajo el cielo eléctrico. El aire acondicionado me bufa en la cara, los asientos son comodísimos. Puede ser que este viaje, en este formato, sea uno de los más “lujosos” —en términos de comodidad— en los que haya estado en los últimos años.

A través de la ventana, algo llama mi atención. No hay grandes carreteras ni autopistas en Bali. Todas son así: caben dos coches y apáñate. Y eso si hay suerte.

La mayor parte de las veces esto se agradece —creo que uno de los síntomas más egoístas del viajero occidental es alegrarse, casi secretamente, de que no haya mucha alteración del entorno original por el que se viaja— y otras, cuando el tráfico bulle, se aguanta con resignación.

A lo largo del camino observo unas pértigas de bambú, altas y curvadas que surgen del suelo únicamente frente a casas y negocios del camino. Le pregunto a Katut, nuestro conductor, y me explica que esos objetos se llaman penjor y se colocan más o menos dos veces al año, cada 210 días, el martes anterior a que se inicie la llamada fiesta del Galungan. Su propósito es representar la dominación del bien —dharma— sobre el mal —adharma, ofrecer respeto y devoción al Dios de la Montaña —Sang Hyang Whidi Wasa— y también dar gracias a los dioses. Al parecer, el extremo del penjor que se curva por el peso simboliza el Monte Agung, el más alto de Bali.

Ulun Danu

La foto típica de Lonely Planet

Ulun Danu

Es en este momento en el que mi interés por la cultura balinesa se va desarrollando, a medida que Katut me explica más cosas. Estas festividades, el Galungan y el Kulingan, celebran respectivamente el advenimiento y la partida de los dioses y espíritus durante diez días al plano de la realidad. Ambas festividades están divididas por dicho lapso de tiempo. Para el momento de nuestra llegada a Bali, hacía dos días del final del Kulingan. Con esto vuelve a confirmarse, en mi interior, que los asiáticos y sus religiones, y en especial la balinesa, tienen algunas de las costumbres y celebraciones más molonas del mundo, con sus dioses zoomorfos, sus bellas representaciones y sus tradiciones en armonía con la naturaleza.

Mis preguntas continúan un rato más, pero en cierto momento veo cómo Katut cabecea y se rasca, respondiendo con un tartamudeo que interpreto como una señal para no seguir incomodando a este señor, porque quizá le haga falta darle un repasín al libro de religión y no me lo quiere decir. Total, yo ya tengo a Santo Google por si surgieran otras dudas.

Ulun Danu

Jardines en Ulun Danu

Cuando las carreteras se sumergen entre enormes cerros forrados de palmeras y verdor, también lo hacen en el interior de un gran nubarrón gris que se extiende como una masa uniforme hasta donde alcanza la vista. Cuatro gotas de agua que caen del cielo se multiplican entre sí en cuestión de minutos hasta dejar caer una tormenta que, sin ser monzónica —en Filipinas me he hecho experto en la materia, así que sé reconocerlas—, resulta respetable. Por suerte, para entonces ya hemos atravesado la mandíbula de montañas que rodean el caldero del lago plateado de Bratan, que se funde en la distancia, calmado, más allá de una ligera capa de niebla.

Aprovechamos para parar a comer en un restaurante buffet que Katut afirma ser ‘un buen sitio a buen precio‘. Probablemente una turistada para sacar algo de comisión, pero total, resulta conveniente y tenemos hambre. Caen unos pinchos de pollo Satay, arroz con verduras y pollo, unas cortezas con formas lobuladas y alguna que otra cosa más.

Ulun Danu

Rostro de rigor

Pura Ulun Danu Bratan

Más tarde, la van nos deja en la entrada del templo. Estamos a más de mil doscientos metros por encima del nivel del mar y se nota que el ambiente es mucho más fresco. Por suerte, ha dejado de llover. Pura Ulun Danu es uno de esos lugares de foto de guía Lonely Planet que siempre se anhela presenciar.

Debo admitir que el viaje a Bali estaba escasamente planificado. Mi idea, en general, era investigar lo justo y dejar que la isla me sorprendiera, aunque sí que había leído sobre este templo.

El lago Bratan, entre las montañas de Bali central, es considerado de superior importancia ya que irriga ricamente las tierras de la zona. De ahí que se construyera en el 1633 el Pura Ulun Danu Bratan a sus orillas, templo acuático y dedicado a Shiva, agradeciendo así su fluir. Lake Bratan, between the mountains of central Bali, is considered of utmost importance due to its rich irrigation of the surrounding lands. Hence, Pura Ulun Danu Bratan was raised in 1633 on its shores, a water temple dedicated to Shiva to thank its gentle flow. #temples #templos #bratan #lake #pulau #ulundanu #hindi #hindu #shiva #water #travel #viajar #travelgram #travelblogger #instago #instatravel #instapic #bali #indonesia #mundoviajero #unviajesinvuelta

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Pura Ulun Danu fue construido en 1633 y es el mayor templo de agua dedicado a Shiva de todo Bali. Ayuda a la irrigación de los pueblos circundantes junto otros templos menores ubicados en en una zona inferior de la corriente, distribuyendo el agua del lago Bratán, junto al que se erige en forma de pagoda de once plantas. Esta es una de las zonas más fértiles de toda la isla.

Durante alrededor de una hora visitamos el complejo, que alberga varios jardines y otros templos menores. Miro a mi alrededor, respiro y observo cómo las nubes se repliegan y dejan pasar unas briznas de luz. Por lo que leo más tarde, aquí arriba existe un micro clima dentro del resto de la isla y es muy común encontrarse con un día nublado, pero no deja de ser un lugar espectacular. Las montañas se alzan más allá de las aguas como si fueran enormes monstruos verdes y dorados. El lago parece un espejo plano y reflectante por cuya superficie, sin mucho engaño, cualquiera creería que se puede caminar.

Bali es increíble. Había oído ya esa definición, pero no para de reverberar en mi cabeza: La isla parece un parque de atracciones únicamente de naturaleza. Y es completamente cierto.

 


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Graduado en Turismo, mis mayores pasiones son viajar por el mundo y practicar artes marciales. Buscador de aventuras y experiencias, otras de mis aficiones son el diseño gráfico, bucear, el snowboard, los cómics y la escalada.

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